Nicolle de León

El imparcial

En una carne asada Alberto platicaba sobre las alergias derivadas de la contaminación en Mexicali, entre plática, abrieron el preámbulo para crear la red de monitoreo de calidad del aire más grande de México, llamada hoy en día “Redspira”.

La organización llegó hace un año a Mexicali, atendiendo el vacío informativo sobre las condiciones de calidad del aire, sobre todo en zonas poco céntricas y durante los días más contaminados, ya que en esos momentos, fallaban las estaciones del gobierno.

Alberto Mexía, director del Proyecto Redspira, relató que la idea nació ante el déficit de estaciones de monitoreo en la ciudad de Mexicali, enmarcado por la grave problemática ambiental tanto en lo nacional, como en lo internacional.

Siguiendo la tendencia de otros países que apostaron a tecnologías más económicas, es que se inspiraron para crear Redspira.

Su equipo está conformado por cinco personas, programadores, diseñadores electrónicos, y abogados. Una estación de monitoreo normativa cuesta cinco millones de pesos adquirirla, y 500 mil pesos mantenerla anualmente, una ciudad como Mexicali requiere al menos de doce estaciones de esta magnitud con ese nivel de inversión, recalcó.

Hace dos años comenzaron a desarrollar un sensor, una plataforma web y aplicaciones móviles, para generar una red de monitoreo de bajo costo, ya que cada sensor tiene un costo de alrededor de 300 dólares, con mayor alcance geográfico.

“Todo empezó en una carne asada, platicando sobre mi problema de alergias, con amigos, y en esa reunión, varios empezaron a compartir sus experiencias, unas personas con las que platicaba, me compartieron un proyecto de Estados Unidos, sobre esta tecnología, de ahí hicimos la investigación y desarrollo”, enfatizó.

PARA QUÉ MEDIR

La red cuenta con 85 sensores instalados, inicialmente se instalaron los primeros 15 con una inversión directa de Redspira, posteriormente el gobierno de California, hizo una donación de 50 sensores adicionales.

La red de la organización es la más amplia del País, la plataforma tiene un número importante de funcionalidades, para comprender mejor el comportamiento de la contaminación.

Al proyecto se han sumado siete empresas, entre ellos el doctor Mario Soto y la empresa Difosa, el resto de los participantes son 35 ciudadanos que hospedan los monitores en sus casas, poniendo su energía eléctrica y su Internet.

“Cuando recién surgimos mucha gente decía para qué medir, si ya sabemos, lo sentimos en la nariz, las enfermedades, poco a poco se hace más conciencia, de lo que significan los niveles, a que tipo de personas afecta, y como evitar el impacto de la contaminación”, informó.

Entre los avances, dijo que han visto una mayor atención por parte del Gobierno, pudiendo contrastar los resultados de los sensores y las estaciones, con lo que incluso han detectado desajustes.

EL VALLE

El director anunció que acaban de recibir una beca de 50 mil dólares para ampliarse al Valle de Mexicali y mejorar la plataforma, con ello instalaría sesonres en 30 ejidos, implementando el programa de banderas, impulsado por el Comité Cívico Ambiental (CCA).

El CCA surge de una coalición de organizaciones y empresas interesadas en la mejora ambiental, con el fin de pasar de las mesas de diálogo, a fortalecer las ideas y convertirlas en acción, el primer resultado fue el programa de banderas.

La inversión en la red es de 75 mil dólares, sigue siendo económico en relación a una estación normativa, declaró el director. Todos los participantes son egresados de la UABC, ingenieros en computación, un par de abogados, además de colaboraciones indirectas de personas relacionadas con la calidad del aire.

DOS RETOS

Hay dos retos en materia ambiental, opinó el director, el primero es del ciudadano, quien debe de aceptar que sus acciones por mínimas que sean, impactan, sobre todo dentro de la normativa que molesta a la gente en tema de los cohetes y las taquerías.

El segundo reto es del gobierno, ya que ha enviado señales no positivas, como la degradación de la Secretaría de Protección al Ambiente a una subsecretaría, y la disminución de presupuesto a la dirección de ecología municipal.

Lo que une a las dos problemáticas, es un tema de congruencia, aseveró el director de Redspira, haciendo hincapié que hay una disonancia entre el discurso del gobierno, y las acciones realizadas.

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